PROPUESTA PUESTA EN ACCIÓN 

ANÁLISIS SOCIAL 

El deporte no es un espacio neutral, el deporte es un escenario donde se construyen relaciones, identidades y valores, pero también se pueden reproducir desigualdades, violencias y exclusión.

A partir de mi experiencia dentro de programas deportivos comunitarios en la Alcaldía Tláhuac, he visto que niños, niñas y jóvenes se desarrollan en contextos marcados por violencia familiar, inseguridad, conflictos, abandono, consumo de sustancias, desigualdad y escasas oportunidades de desarrollo. Estas condiciones impactan directamente en diversos procesos psicológicos y de socialización, influyendo en conductas, emociones, actitudes y formas de interacción dentro y fuera de los espacios escolares y deportivos.

Frecuentemente los niños, niñas y jóvenes son etiquetados por su apariencia, comportamiento, condición económica o contexto familiar, generando prejuicios, etiquetas y exclusión. Estas percepciones influyen en las relaciones humanas y pueden desencadenar conflictos escolares, rechazo social o conductas violentas. De igual forma, gran parte de los patrones agresivos son aprendidos y reforzados dentro de la familia, la escuela, o incluso a través de medios de comunicación.

Es importante reconocer que el deporte puede convertirse en un campo donde se transgreden los derechos humanos. Identificamos escenarios de discriminación, exclusión por género, violencia, estereotipos, abuso de autoridad, desigualdad. Aquí es donde nos damos cuenta de que el deporte reproduce y también transforma la desigualdad.

Hay que comprender que la administración deportiva constituye una práctica ética y política, ya que las decisiones sobre programas, acceso, recursos y participación determinan quiénes pueden integrarse y bajo qué condiciones. Los docentes, entrenadores, autoridades deportivas, y gobierno participan directa o indirectamente en la construcción de espacios seguros o de riesgo para los jóvenes.

De igual manera, los cuerpos dentro del deporte y lson regulados mediante normas, discursos y expectativas sociales que establecen modelos de comportamiento, fuerza, disciplina o rendimiento. Esto puede generar exclusión hacia quienes no cumplen determinados estándares físicos o sociales.

POLÍTICA PROPIA 

Mi propuesta nace desde mi propia historia de vida y experiencia dentro del deporte. A lo largo de mi trayectoria deportiva viví procesos de aprendizaje, disciplina y crecimiento, pero también experiencias relacionadas con, inseguridades, miedo al fracaso, conflictos emocionales, comentarios que afectaron mi autoestima y situaciones donde el deporte dejó de ser un espacio de bienestar para convertirse en una fuente de angustia. Estas experiencias me permitieron comprender que el deporte puede transformar vidas, pero también puede generar heridas cuando se practica desde la violencia.

Por eso, surge una pregunta,  ¿cómo lograr que el deporte sea un espacio seguro para quienes participan en él? Mi proyecto nace para evitar que niñas, niños y jóvenes vivan procesos donde el miedo, la presión, la violencia, el rechazo o la falta de acompañamiento terminen alejándolos del deporte o afectando su desarrollo.

La razón de ser de este manual es utilizar el boxeo como una herramienta de prevención a la violencia, comprendiendo que la violencia no inicia únicamente dentro de las escuelas, sino que muchas veces se construye a partir de experiencias familiares, sociales, que afectan la manera en que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás.

Mi propuesta parte de reconocer que el deporte no es neutral. Puede reproducir desigualdades, discriminación y violencias, pero también puede convertirse en un espacio de transformación. También  busco responder constantemente a la pregunta ¿A quién favorece mi administración?

Mi administración favorece principalmente a niñas, niños y jóvenes que necesitan espacios seguros, incluyentes y libres de violencia; especialmente a quienes han vivido rechazo, acoso escolar, discriminación, problemas de autoestima o dificultades emocionales. Busca favorecer también a quienes enfrentan barreras dentro del deporte y la educación.

Más que formar campeones, mi objetivo es ayuda a formar personas seguras, capaces de construir relaciones sanas. Mi experiencia me dejó que ningún logro deportivo tiene valor si para alcanzarlo una persona pierde su confianza, su tranquilidad o el gusto por aquello que ama. Por eso este proyecto existe: para que nadie más tenga que vivir el deporte desde el miedo.

Identificación y análisis 

Muchos jóvenes llegan a entrenar cargando problemas familiares, escolares o económicos, lo que influye en su comportamiento, rendimiento deportivo y estabilidad emocional. En algunos casos, estas situaciones pueden provocar conductas agresivas, abandono deportivo, baja autoestima o dificultades para convivir sanamente.

Otro aspecto identificado es la existencia de estilos violentos dentro del deporte, donde en ocasiones se normalizan gritos, humillaciones como parte del entrenamiento. Desde mi perspectiva, estas prácticas pueden generar afectaciones psicológicas.

Considero urgente atender estos factores debido a que afectan no solamente el desempeño deportivo, sino también la convivencia y el desarrollo de niñas, niños y jóvenes. Por ello, este manual busca visibilizar estas problemáticas y generar estrategias de prevención e intervención que permitan construir espacios deportivos más seguros, inclusivos y humanos.

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